viernes, 16 de marzo de 2012

Trombosis y derrames cerebrales

Los Derrames Cerebrales y Trombosis – existe un cuarto indicador : La Lengua

Dice un neurólogo que si le llevan una víctima de derrame dentro de las primeras tres horas, el puede revertir los efectos del derrame -totalmente. El dijo que la clave es tener el derrame reconocido, diagnosticado y recibir el tratamiento médico correspondiente dentro de las tres horas siguientes, lo cual es difícil.
RECONOCIENDO UN DERRAME

A menudo, los síntomas de un derrame son difíciles de identificar. Desafortunadamente, la falta de estar atentos llama al desastre. 
La víctima del derrame puede sufrir daño severo cerebral cuando las personas que lo han presenciado fallan en reconocer los síntomas de un derrame.

Ahora, los médicos dicen que un testigo cualquiera puede reconocer un derrame haciéndole a la víctima estas tres simples preguntas:

- Pidale que SONRIA.
- Pídale a la persona que HABLE o DIGA UNA SIMPLE FRASE (Coherentemente)
(ej : El día de hoy está soleado)
- Pidale que levante AMBOS BRAZOS.

Si él ó ella tienen problema en realizar CUALQUIERA de estas tareas, llame a emergencia immediatamente y descríbale los síntomas o vayan rápido a la clínica u hospital.

Nueva Señal de derrame: ‘Saque la Lengua’

NOTA: Otra señal de derrame es esta:
Pídale a la persona que saque su lengua.. Si la lengua está torcida y se le sale por un lado o por el otro, es también una señal de derrame.

Rafael García

Una Nevera de 800 años


La primera empresa en construir una nevera doméstica fue la americana General Electric, aunque no para sí misma, sino para la American Audiffren Refrigerating Machine Company del francés Marcel Audiffren, el primero en patentar una nevera diseñada para el hogar.

Las neveras Audiffren eran un auténtico lujo: la primera comercializada, en 1911, costaba la friolera de mil dólares. ¡Pero mil dólares de 1911 era el doble de lo que costaba un coche!

La Nevera de Archez
Allá por el siglo XII, un cristiano llamado Alfonso de Valdeflores mantenía relaciones con el cadi de la villa de Archez. Solían verse concierta frecuencia en la casa del muslin donde comían y bebían a placer. El caballero cristiano se maravillaba al ver los manjares.

Quizás lo que más le llamaba la atención al de Valdeflores era la frescura que presentaban los vinos y los manjares que se presentaban en la mesa.

Aquel castellano le pidió a su amigo musulmán que le descubriera el secreto de la frescura de las frutas y el vino. El muslin le pidió que le siguiera a la cocina, allí levantó una trampilla en el suelo que daba acceso a lo que hoy podríamos llamar una original nevera. Bajo esa trampilla un abundante chorro de agua fría caían sobre unas cestillas con frutas y botellas de vino lo que les proporcionaba aquel frescor natural tan agradable.